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Consejos para conservar la lechuga

Antes de preparar la lechuga, desechamos siempre las hojas exteriores y lavamos el resto una por una con agua fría. Eliminamos el agua excedente, secamos bien con papel absorbente, esto evitará que se marchiten y que el aliño se agüe.

Para que las hojas queden crujientes, las ponemos unos minutos en agua con hielo. Retiramos, secamos y usamos.

No guardemos lechugas junto con manzanas, peras o plátanos, ya que estas producen gas etileno lo que hace que la lechuga se deteriore más rápido.

Las lechugas de hojas firmes necesitan aliños fuertes.

Las variedades más conocidas son:
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La radiccio, de hojas moradas y rosadas, de sabor amargo y que se pueden mezclar con otras variedades para dar color a las ensaladas.

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La romana, lechuga de hojas grandes y largas de color verde claro, esta es la más resistente para conservarla en el refrigerador.

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La americana, que es la lechuga más utilizada por sus hojas grandes y anchas, es crujiente y tienen abundante nervadura.

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La arúgula, de hojas pequeñas y de sabor picante, se puede mezclar con otras variedades.

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La escarola, de hojas rizadas y alargadas, de fuerte sabor y de color verde oscuro.
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